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jueves, 19 de abril de 2012

TAILANDIA PARTE 3: CHIANG MAI

Por Felipe

Después de la locura de Bangkok nos fuimos a Chiang Mai, al norte de Tailandia, la cual es la ciudad más importante del norte. El viaje fue en night bus, por lo que nos ahorramos el hotel. El bus estaba ok y se pudo dormir algo, a pesar de ser tamaño asiático. Salimos a las 21 hs y llegamos a las 6.

Chiang Mai es una ciudad universitaria y en lo que refiere al turismo es famosa por la ciudad en sí y también por la diversidad de opciones de turismo aventura y cursos de masajes y cocina thai principalmente. El primer día, luego de almorzar, nos dedicamos a buscar distintas opciones de tours para probar algo de eso. Terminamos reservando un tour en el que había trekking, rafting y paseo en elefante. Luego de eso recorrimos un poco la ciudad, que básicamente tiene dos partes; la ciudad vieja dentro de una muralla que solamente quedan unas partes de ella (construida hace aproximadamente 700 años para defenderse de los ataques de Burma) y la ciudad nueva afuera de la misma. Recorrimos también los principales templos de la ciudad, que quedan dentro de la ciudad vieja.






Monje laburando




Panqueques, muy buenos!
A la noche recorrimos el night market que está bueno, aunque después de casi un mes en Tailandia terminan siendo las mismas cosas en todos lados jeje, aunque el mercado taba bueno, siempre los mercados nocturnos tienen algo especial para mi gusto.


El segundo día hicimos el tour. Nos pasaron a buscar temprano y arrancamos viaje. Éramos 12: una pareja de alemanes de nuestra edad, un yanquee de 30 y pico, una india y una tailandesa estudiantes de turismo, nosotros dos y 5 chinos. La gente en general buena onda, aunque los chinos naturalmente se separaban. En un momento Santi le preguntó al yanquee qué hacía y resulta que el loco es “satellite tracker”, más o menos jeje. Igualito a nuestros trabajos en Australia…

El tour estuvo bueno aunque algo trucho también. Al principio nos llevaron a una granja de orquídeas… una truchada! 3 flores locas y unas mariposas… Después fuimos a ver las tribus “long neck” pero nosotros no entramos porque nuestro paquete no lo incluía. Igual no nos perdimos de mucho según los alemanes y el yanquee, dicen que está re armado para el turismo y para vender. Dejo una foto de internet para mostrar qué es…


Luego anduvimos un rato en elefante.




Reclama comida

Después nos dieron el almuerzo que estaba incluido y era un pad thai que estaba muy bueno. Después hicimos el trekking que duró una hora aprox y llegamos a unas cataratitas que estaban bien y era perfecto para descansar un poco ya que hacía muuuuucho calor.



Para cruzar el rio
Terminamos con el rafting que por mi parte fue la razón por la cual quise hacer todo este tour. Estuvo bien, no fue tan agitado pero nunca lo había hecho antes así que me gustó. Por otro lado fue algo choreo porque nos dijeron que era una hora de rafting y con suerte fueron 35 minutos… Al final nos llevaron a conocer otra tribu, el guía nos habló un cacho pero lo único que se veía eran puestos de artesanías jeje, cualquier excusa para tratar de vender.

Esa noche salimos a tomar algo con Lucho y María (la pareja de argentinos que habíamos conocido al principio de Tailandia y nos encontramos en Bangkok) y nos terminamos acostando tarde, por lo que al día siguiente nos levantamos tarde y no hicimos mucho más que buscar precios para irnos a Laos.

Lucho jugando con el ninio
A la noche fuimos a un mercado que hay los domingos que atraviesa gran parte de la ciudad vieja, algo así como 10 cuadras, era enorme! Había de todo menos videntes, porque Santi quería que le leyeran el futuro pero no encontró a nadie jeje

Musica en vivo

El último día a la mañana yo hice Bungy Jump. Está increíble, es muy rápido pero es una ráfaga de adrenalina. Valió la pena. 



50 metros de altura
El laguito abajo
 A la tarde fuimos a un templo que queda arriba de una montaña. El templo está bueno, aunque después de haber visto varios templos parecen todos iguales jeje. Lo mejor fue la vista de toda la ciudad desde la cima de la montaña


La gente no le hace caso a los carteles..


En la última noche, antes de partir a Laos, me di un Thai Massage. Me habían dicho que por momentos te tiran mucho. Es tal cual, te tiran para un lado, pal otro, pero ta bueno, muy relajante y cuando te tiran te estiran los músculos recién masajeados. El masaje me lo dio una veterana. Cuando iba a pagar me dijeron que me sentara y me dieron un té… me quedé tomando té con 5 masajistas todas veteranas, me agarraron de nieto jeje. No me pude dar el foot massage que me dijeron que está bárbaro pero resulta que tenía algunos cortes en los pies (chancletas más patas de rana buceando). Ya habrá oportunidad en otro país.

A la mañana siguiente partimos viaje a Laos. Camino a la frontera pasamos por Chiang Rai y paramos 20 minutos en el White Temple, que es la principal atracción de esta ciudad.






Después de eso nos fuimos a la frontera, cruzamos para Laos…

El ultimo Pad Thai??
Laos al otro lado del rio
Saludos!!

jueves, 29 de marzo de 2012

TAILANDIA PARTE 2: BANGKOK

Por Santiago

Llegamos a la capital de Tailandia después de dos horas de ferry y diez de ómnibus. Después de buscar un rato conseguimos alojamiento en una guesthouse en una “soi” a pocos metros de Khao San Road (o mejor dicho, Caos San Road) por 400 bhats la habitación, con ventilador y baño compartido. (1 dólar = aprox. 30 bhats)  “Soi” se le llama a las calles angostas que salen de cada calle grande, y KSR es una calle de unas cinco cuadras que es el centro de la zona backpacker de la ciudad. Esta calle tiene actividad las 24 horas del día y en ella se puede encontrar de todo: venta de ropa y souvenirs, restoranes, bares, puestitos vendiendo comida tailandesa (buenísimo el Pad Thai en esos!), locales de masajes que llegan hasta la calle misma, taxistas y conductores de tuk-tuk buscando clientes, tipos ofreciendo ping – pong shows (más adelante hablaré sobre esto) y como en muchas otras partes de la ciudad, tipos bien vestidos que a cada paso te ofrecen hacerte un traje en una de las cientos de sastrerías que abundan en Bangkok. Todo esto condimentado con un mundo de turistas y, después de las doce de la noche, un montón de “ladyboys” (travestis).

Khao San Road
Esa noche fuimos a un bar  con Teresa, Clara y  Almu , tres españolas que conocimos esperando el ferry para salir de Kho Tao y que eran muy buena onda. Clara y Almu  habían venido por pocas semanas, aprovechando la licencia de sus trabajos y Teresa recién estaba en el principio de un viaje de seis meses alrededor del mundo, o al menos buena parte de él, para lo cual renunció a su trabajo en España. En el bar la música estaba a un volumen extremadamente alto, que dificultaba la conversación. Ahí me enteré que no era el único al que el volumen de la música en los restoranes o bares en Tailandia le parece una locura, ya que las españolas tenían la misma opinión. La ponen como si fuera un boliche, no importa la hora.


Al otro día fuimos a un mercado que está sólo sábados y domingos, que es enorme y donde venden de todo. Fuimos en tuk – tuk, que en su versión tailandesa, es un carro muy colorido, montado a lo que creo que es una moto, pero con dos ruedas atrás. Los conductores siempre te tiran un precio altísimo (después descubrimos que son mucho más caros que los taxis) que se puede regatear pero sigue siendo caro. Pero tenés la opción de que te lleven gratis o por poca plata, pero con “paradas”. Estas paradas son por lo general en lugares donde hacen trajes, o en joyerías. Si aceptás, tenés que entrar y hacer como que estás interesado en comprar algo. El conductor te espera afuera (si tenés suerte) y te lleva a tu destino, o a la próxima parada, depende del arreglo. Por cada persona que llevan, los conductores reciben vales de nafta. En ese primer viaje paramos en una sastrería pero casi no nos esforzamos en pretender que queríamos comprar algo, porque nos parecía ridículo. Hablamos un poco con los vendedores y al rato se dieron cuenta que no compraríamos nada y nos fuimos. El viaje en tuk – tuk está excelente, ya que es abierto, va rápido, y se mete en lugares donde los autos no pueden.

Finalmente llegamos al mercado, donde venden ropa, pasando por flores y comida, hasta perros, loros, peces y gallos. Probamos el agua de coco, que no nos gustó y comimos algo ahí. En un momento íbamos caminando y Felipe me toca y me dice “Santi!”, y al mirar alrededor veo que todo el mundo estaba como congelado y en silencio, como si alguien hubiera apretado un botón de “pausa”. Los únicos que nos movíamos y hablábamos éramos nosotros. Nos quedamos quietos y entendimos lo que pasaba. Se escuchaba una música y una señora que estaba cerca nuestro cantaba, lo que nos hizo acordar que habíamos leído que en Tailandia es común que en ciertos lugares y a ciertas horas pasen el himno o la canción del Rey y todos paran de hacer lo que estaban haciendo.

Cuando salimos del mercado, empezamos a caminar para buscar un taxi o tuk – tuk que nos llevara de vuelta a Khao San Road, cuando de repente pasamos frente a una obra en construcción donde una mujer nos para y nos invita a “entrar” a un evento que se desarrollaba al aire libre, casi en la vereda. Nos dijo que había “free beer” y nos miramos con desconfianza. Después de pensarlo un poco entramos.

En el evento había una banda de tailandeses imitadores de los Beatles. La mayoría de la gente que había eran tailandeses de más de 65 años.. Tomamos una cerveza, mientras nos traían comida muy rica. Se nos acaba la cerveza y dudamos en ir a buscar otra porque ya nos veíamos teniendo que pagar la cuenta de la comida y las cervezas al final. Ahí fue cuando nos ven con los vasos vacíos y nos dicen si queremos más cerveza, por lo que comienzo a pararme para ir a buscar más, a lo que la mujer que nos había invitado a entrar me grita que me siente, y que ella me traía. A los pocos minutos apareció con dos vasos llenos de Heineken.

El resto de la tarde noche nos pasamos tomando y comiendo gratis, escuchando a los “Thai Beatles”, que eran excelentes imitadores. En un momento los más veteranos se fueron y quedamos nosotros con un par de tailandesas que eran amigas de la que nos ofrecía todo, una pareja de españoles muy divertidos y que chupaban como locos, y unas inglesas que cayeron después y que al principio eran tan incrédulas como nosotros. Resulta que la obra en construcción va a ser un shopping y que estos eventos son para acercar a la gente al mismo, y los harán por lo menos hasta la inauguración. A eso de las diez de la noche Paul, John, George y Ringo se cansaron de tocar, por lo que terminó el evento. Después terminamos yendo a un boliche con las tailandesas y los españoles. Realmente Bangkok nos recibió excelentemente, y lo que empezó como una ida al mercado, terminó siendo una noche tremenda y gratis.

De izquierda a derecha: la organizadora que nos invitó las "free beers", la española,  Felipe, una que trabajaba ahí y el español

"Los Beatles"
Al día siguiente caminamos mucho y llegamos a una zona céntrica donde hay cuatro shoppings enormes. Tres de ellos se llaman “Siam”; uno “Center”, otro “Discovery” y el otro “Paragon”. Estos tres tienen tiendas como Louis Vuitton, Cartier, Gucci, entre muchas otras. En frente de estos está el MBK, que ese día no entramos, pero que vende cosas truchas. Entre medio pasa el “skytrain”, un tren elevado que recorre gran parte de la ciudad.




Después de recorrer un rato los shoppings nos fuimos en búsqueda de un bar en la azotea de un edificio muy alto que sabíamos que existía por la película “Hangover 2” y por la guía Lonely Planet. Creo que hay varios, pero nosotros terminamos en uno que queda en un piso 59. Ahí arriba hay un restorán y un bar, los que tienen código de vestimenta. Nosotros estábamos de bermuda y chancletas, ya que habíamos salido temprano a caminar. Pensamos que no podríamos entrar, pero nos dieron pantalones y zapatos y pasamos.

La vista de esa enorme ciudad es impresionante. Muchos rascacielos y luces por todos lados. Estaba lleno de gente muy bien vestida cenando, ya que eran las ocho de la noche. Nosotros habíamos ido con la idea de tomar una cerveza al menos, pero al ver que los precios eran cinco veces más altos que 59 pisos más abajo, dimos una vuelta, apreciamos la vista un rato y nos retiramos sin haber gastado un centavo. Salimos y nos tomamos un taxi de vuelta al caos donde vivíamos; el viaje de ocho kilómetros costó 80 bhats, una ganga!

Al día siguiente nos tomamos otro taxi hasta la embajada de Vietnam, para sacar la visa. A diferencia del resto de los países a los que fuimos o iremos, no tiene Visa On Arrival. Al ser lunes, el taxi demoró más del doble que la noche anterior al volver del bar, que queda bastante cerca de la embajada. Jamás vi embotellamiento más grande que los que vi en Bangkok; estuvimos una hora para recorrer 8 kilómetros.


Después del papeleo y de pagar 1800 bhats nos tomamos el subte hasta Chinatown, donde fuimos a un templo budista (son muy lindos pero ya nos tienen un poco hartos los templos, por lo que estamos pensando abstenernos de entrar a ninguno más hasta Angkor Wat) y después al centro del barrio. Es la Chinatown más grande e impresionante en la que estuve. Enormes carteles de neón en chino cuelgan de altos edificios en una calle ancha y muy transitada, mientras que en las perpendiculares hay cientos de puestos que venden sobre todo comestibles, y una marea de gente, entre locales y turistas. Al igual que muchos mercados que visitamos, Chinatown es un desafío a los sentidos, sobre todo el olfato. Hay una mezcla de olores fuertes, desde  el de pescado, hasta el del incienso. A mi me gustó mucho Chinatown, ya que a veces está bueno sentir ese desorden y ruido. Khao San Road también tiene eso pero es por y para el turismo, mientras que lo de Chinatown es más real, ya que la gran mayoría de la gente que había eran chinos o tailandeses, comprando o vendiendo, dentro de sus rutinas.


Chinatown


Esa noche nos quedamos en Khao San Road, donde conocimos a tres uruguayas, Pilar, Noelia y Majo, que estaban en los últimos días de su viaje de dos meses por Tailandia. Después de hablar mucho y tomar varias cervezas, nos llevaron a comer lo que ellas consideran el mejor Pad Thai de Tailandia, en un puesto en un extremo de KSR. La verdad que era excelente, y desde ese día en adelante comimos al menos una vez por día el Pad Thai de esos puestos callejeros. Además de estar muy bueno, es barato (de 25 a 50 bhats, depende si tiene alguna carne, si tiene huevo, o si es solo verduras), rápido y limpio, y esto lo digo porque vimos cómo se hace. Después nos encontramos con Lucho y María y nos quedamos todos tomando cerveza y charlando hasta tarde.

Era el final de un día increíble que simboliza lo que ha sido el viaje por Asia hasta ahora: visitar lugares que nunca pensamos que conoceríamos a la vez que conocemos gente interesante casi sin esfuerzo, con quien compartimos anécdotas, historias de viaje y planes. No es que intentemos buscar gente, sino que sin saber bien cómo terminamos compartiendo un par de días con personas nuevas, con quienes a veces nos volvemos a cruzar en otro lado, o a quienes después sólo vemos en Facebook pero formarán parte del recuerdo del viaje. Algunos estuvieron en Australia o Nueva Zelanda trabajando como nosotros, otros renunciaron a sus trabajos en plena crisis económica en su país para irse a dar la vuelta al mundo como Teresa, otros están de licencia de sus trabajos como las uruguayas pero lo que une a todos es la pasión por viajar, conociendo lugares y personas nuevas

Al día siguiente planeamos ir a recorrer un templo muy grande y colorido y a ver dos budas, el parado y el acostado, ambos dorados y de varios metros de largo. Cuando estábamos caminando hacia el templo, conocimos a dos personajes que nos llevarían por un camino peligroso y casi sin retorno: Amparo y Javiera, dos chilenas diabólicas, que lo primero que nos dijeron fue “acompáñennos a un ping pong show hoy!”. Pasamos el día con ellas, yendo al templo y a los budas, mientras escuchábamos sus ruegos para que las acompañáramos porque les daba miedo ir solas. Nosotros habíamos decidido no ir a uno de los shows, porque no nos interesaba y nos parecía desagradable, inmoral e incompatible con nuestra intachable condición de caballeros pero después de escuchar sus constantes quejas accedimos, cometiendo un error que casi nos cuesta la vida. 







Para los que no saben, un ping pong show consiste en varias “señoritas” que realizan distintos trucos con la vagina, y se llaman así porque uno de los clásicos involucra pelotas de ping pong.

Llegamos al área donde están todos los lugares donde se va a ver los shows, y tras rechazar varios porque eran más caros de lo que queríamos pagar, aceptamos entrar a uno en el que sólo debíamos comprar una cerveza chica cada uno (100 bhats). Aclaramos esto mil veces con el tipo, para estar seguros y no tener ninguna sorpresa que significara pagar más que eso. El tipo nos juró que no tendríamos que pagar más que eso, por lo que entramos.

Sin entrar en detalles, el show es una de las cosas más bizarras que vi en mi vida, pero sinceramente me esperaba algo más impresionante. Igual, supongo que como en casi todo, la calidad depende del precio. Hay shows que salen 600 bhats que se supone son “mejores”, por decirlo de alguna manera.

Después de estar un rato adentro, notamos que cada vez que un grupo de personas se acercaba a la “caja” para pagar e irse, había un pequeño tumulto y discusión entre ellos y las cuatro o cinco mujeres que cobran (no son las mismas que hacen el show!), aunque no llegaba a escándalo. En uno de esos el Gato se acerca para ver qué pasaba y una de las mujeres lo aleja, como para que no se metiera ni viera qué pasaba. En ese momento nos dimos cuenta que la salida no sería fácil. Decidimos tener los 400 bhats juntos, de antemano, para pagar a irnos lo más rápido posible.

Cuando se fue el grupo que estaba discutiendo, nos dicen a nosotros que paguemos. Vamos hacia donde estaban las mujeres y vemos una “cuenta” (un papelito escrito a lapicera) que decía 6400 bhats!!! Les decimos que no, que habíamos dejado bien en claro que no pagaríamos más de 100 cada uno. Nos bajaron la cuenta a 4000 bhats, pero seguimos diciendo que no. En ese momento se armó un quilombo legendario. Ellas cinco gritaban y empujaban exigiendo plata, nosotros gritábamos arriba de ellas que nos estaban cagando y que no pagaríamos más que 400, mientras subían la música para que el resto de la gente no escuchara lo que sucedía. En eso saco los 400 bhats y los pongo arriba de la mesa, esperando que eso calmara las fieras, pero no, seguían gritando, empujando, clavándonos las uñas, en fin, actuando muy agresivamente.

Nos siguieron bajando el monto pero nosotros cuatro seguimos firmes en nuestra negativa. Ellas se iban alterando cada vez más, el griterío aumentaba y en eso la que parecía la líder, con unos ojos “celestes” de mirada realmente psicótica, agarra el celular y me grita “I will call the mafia!”, a lo que le contesto que llamara a quien quisiera, pero que no pagaríamos más. La mina sigue repitiendo eso y el Gato le dice “I will call the Tourist Policy”, frase que después que pasó el momento nos hace cagar de risa. Primero porque no creo que haya nada menos intimidatorio que la policía turística, y segundo porque en el fervor de la pelea, dijo “policy” en vez de “police”.

Lo único que queríamos era irnos, pero la puerta estaba cerrada y con gente bloqueando el paso. Si realmente caía la mafia estábamos muertos jeje. Al final, nos dicen que pagáramos 400 bhats, y aunque era mejor que 6400, yo seguía diciendo que no. Me dicen que querían 400, lo que nos habían dicho abajo, pero yo le decía que ya les había pagado, cuando había dejado la plata en la mesa en frente a la líder. Ahí se enfurece y me grita que a quién le había pagado, que a ella no le había dado nada y que llamaría a la mafia. Yo no podía creer que fuera tan mentirosa y buena actriz, y veo al Gato que saca 400 bhats y se los da. No entendía nada y no podía creer que mis compañeros se estuvieran rindiendo tan cerca del final. Entre gritos, música alta y amenazas de llamar a Superman y los Cazafantasmas, Javi me dice que ella había agarrado la plata que yo pensé le había dado a la loca, y que se la había dado a Felipe, para que no quedara boyando en la mesa y desapareciera. Ahí entendí, y entre más gritos, empujones e insultos nos abrieron la puerta y salimos.

Una vez abajo no podíamos creer lo que habíamos vivido los cinco minutos anteriores, agradecimos que hubiera terminado y nos cagamos de risa por un largo rato. Felipe contó lo de la “tourist policy”, ya que arriba era muy difícil escucharnos, y nos reímos más.

Entre los cuatro llegamos a la conclusión de que la gran mayoría de la gente, cuando ven la altísima cuenta, se quejan, discuten un poco, las locas le bajan el monto, tal vez discuten un poco más, le bajan otro tanto, pero terminan pagando mucho más de lo convenido anteriormente. Ese es el modus operandi del lugar. Pero las minas se ve que no esperaban encontrarse con cuatro “sudacas” dispuestos a morir acribillados por la “mafia” tailandesa antes que pagar un bhat más, por eso resultó en esa batalla campal que ninguno de los cuatro jamás olvidará. Un rato después nos tomamos un taxi que nos llevara a KSR, lejos de las locas y la mafia.


El día siguiente lo pasamos con las chilenas dando un par de vueltas por la ciudad, hablando de nuestra épica victoria de la noche anterior y recorrimos el shopping de cosas truchas. Esa misma noche nos fuimos a la terminal de ómnibus de Bangkok (debe ser el doble de grande que el aeropuerto de Carrasco!), para partir hacia Chiang Mai, en el norte de Tailandia. Ese fue el útimo de nuestros seis días en Bangkok, que no es tan loca como la muestran en “Hangover 2”, pero que sin dudas no está muy lejos.. 


Javiera y Amparo, "las chilenas diabólicas" con Felipe

viernes, 10 de febrero de 2012

Bali

Después de 8 meses, nos fuimos de Australia (Santi estuvo 6) y empezamos el Sudeste Asiático. El primer destino: Indonesia.

Llegamos al aeropuerto  y enseguida nos sentimos de vuelta en el tercer mundo, del cual somos orgullosamente originarios; Welcome Back! Estábamos yendo al mostrador de Visa OnArrival (VOA) y los policías nos preguntaban si queríamos hacer el trámite más rápido jeje “Wannagofaster?”. Sacamos la Visa por un mes con el pasaporte italiano. Uruguay no tiene VOA, por lo que con el pasaporte uruguayo hay que tramitar la visa desde antes.

Luego de pagar la visa (25 U$S) hacés otro papeleo que demora años y cuando estábamos primeros en la fila la chica del mostrador se levanta, va al baño y vuelve como a los 10 minutos jeje. Pasamos ese mostrador y vamos a buscar la valija. Como éramos los últimos estaban dos tipos esperando con nuestra valija. Cuando le decimos que era nuestra la agarran y empiezan a caminar con nosotros hacia el control de rayos X llevando uno de ellos la valija. Agarré y le dije que yo podía llevarla, se la saqué y ahí entendió que no quería pagarle ningún extra y se fue.

Nos habían dicho que un taxi a Kuta, el lugar de la isla a donde íbamos, salía aproximadamente 50.000 rupias (1 dólar australiano aprox 9000 rupias). Salimos del aeropuerto y se nos tiraron arriba decenas de tipos ofreciéndonos transporte. Preguntamos cuánto y nos decían 300.000 jeje. Al final encontramos a uno que nos llevó por 50.000.


Ya después de bajar del avión, pero especialmente una vez que salimos de la terminal sentimos la humedad y el calor que nos acompañaría durante toda la estadía en Bali. Llegamos como a las 10 de la noche y hacían no menos de 30 grados, con una humedad que parecía de 500%.


Ojo con los Tsunamis...

Estuvimos un par de días en Kuta gozando la vida barata después de Australia que hasta te cobran por respirar! En Bali y especialmente en Kuta está lleno de australianos de fiesta que se vuelven locos por varias cosas: gastar en Bali la plata hecha en Australia es un goce!; en Australia se arreglan hasta para ir al supermercado, en Bali todo el día de bermudas y chancletas, hasta para el boliche; en Australia la noche termina temprano, en Bali es hasta tarde (aunque no el extremo de Uruguay en verano). En fin, se ponen como locos y se creen los dueños de Bali…La forma típica que los australianos se llaman entre ellos es “mate”, por eso acá cuando te quieren vender algo te dicen “mate” pensando que todos los extranjeros son australianos.

El inglés aprendido en Indonesia es básico: brother, mate, cheap, “specialpriceforyou” y el producto a la venta jeje. Es gracioso, todos tienen el mismo chamuyo. Igual los indonesios son muy buena onda. A veces cansa un poco el hecho de no poder caminar 10 metros sin que te ofrezcan algo: transporte, moto, bici, masajes, masajes “happyending”, marihuana, hongos, championes, relojes, lentes de sol, etc. A pesar de eso son muy amables y simpáticos. En la calle no se siente nada de inseguridad a pesar de estar en un país pobre.

En algunos casos no hay bargain, aunque en casi todos los casos  las cosas son falsas 


Los indonesios conocen mucho más a Uruguay de lo que conocían los australianos. Yo creo que es porque Bali es un lugar muy turístico y también por el fútbol, porque al decir Uruguay de una te tiran Suárez, Cavani, Forlán y hasta Recoba! Una vendedora nos dijo que tenemos cara de argentinos, a mí me dijo que me parezco a Messi de perfil (cuack!). Después otro vendedor le dijo a Santi que tiene la nariz de Suárez (cuackcuack!).Con tal de venderte te tiran cualquiera!Vimos la bandera de Uruguay en muchos lados, yo creo que debe ser por los estudiantes de CCEE y Arquitectura.

Ven la camiseta de Suarez?
Bali es el único lugar de Indonesia donde hay mayoría de gente hindú. El resto del país son mayoría musulmán, siendo el país con mayor cantidad de musulmanes del mundo (Indonesia tiene 240 millones de habitantes, siendo el cuarto país más poblado).

Diariamente los balineses hacen ofrendas a los dioses para tener buena suerte. Arman un recipiente con hojas y adentro le ponen los que ellos quieran darle a los dioses. Generalmente se ve flores y algo de comida. Vimos también caramelos, plata y hasta un pucho! También ellos mismos se decoran con flores; se las ponen en las orejas. En un “warung” (restaurant tipo familiar, barato) una moza nos puso flores a nosotros jeje




La comida de Bali es rica y barata. El NasiGoreng te lo venden como el plato típico, aunque no es auténtico de Indonesia sino que es de origen chino. Probamos de todo un poco. Recomendación: si van a probar algo nuevo, tengan agua a mano. Probé algo que era muy picante y me lloraban los ojos de lo picante que era. Pedí dos aguas en menos de 5 minutos y el mozo se mataba de risa jeje.


Otra cosa divertida de Bali es el bargain, te negocian todo el tiempo todos los precios. Al principio te tiran un disparate y siempre se baja. Por ejemplo, me compré un reloj re trucho y de 250.000 lo terminé bajando a 60.000. Seguro lo podría haber sacado por menos, pero ta, está bien.

Después de algo de fiesta en Kuta, fuimos un día Ubud, que es donde se siente la cultura de Bali y no tanta la australiana. El primer día ahí fuimos al MonkeyForest, donde viven los “monos de cola larga”. Es muy divertido verlos, como caminan, saltan, se pelean entre ellos, una madre le saca los piojos a su hijo, etc. 










Como siempre te quieren vender algo y en este caso es la fruta para que le des a los monos. A mí me re emboló comprar, pero vi que a un hombre se le subió un mono porque puso una fruta en su mano a cierta altura. Yo también quería que el mono se me subiera al brazo pero no quería comprar la fruta, entonces agarré una cáscara del piso y subí el brazo. El mono se me subió y agarró la cáscara y no había nada, entonces se enojó y se me subió a la cabeza jeje. Creo que fui malvado, engañé al pobre mono…






Hay varios templos dentro del MonkeyForest. Para entrar hay que vestir “sarong”, que es tipo un pareo. Lo alquiláspagando una donación “a voluntad”. En ese templo me encontré con el mono Pereira y quise negociar el contrato para que vuelva a Defensor. Ya nos habíamos dado la mano y todo, estaba todo en marcha pero vino un viento que agitó las ramas de los árboles y se asustó, entonces me apretó la mano y me gruñó. No pudimos cerrar el contrato…
  

Después paseamos por el mercado, el cual es muy interesante. El arte de Bali es increíble. Lo que más me gustó fueron las esculturas en madera. En el mercado también te acosan y hasta te ponen los “sarong” jeje.




Dale, probate y no jodas! jej

Un poquito de motos...

Ese día fuimos a ver unas danzas típicas de Bali, las cuales son extrañas para nosotros, algo monótonas pero realmente es increíble como mueven los ojos con una mirada diabólica, y también como mueven los dedos. En un momento uno de los bailarines dio la bienvenida a Bali y al baile y ofreció transporte en broma ya que es lo que pasa en la calle durante todo el día. A la salida el mismo flaco estaba afuera ya sin traje pero con la cara todavía pintada ofreciendo transporte en serio!!






En todo Bali tenés miles de taxistas, algunos te ofrecen cuando caminas, otros son más tranquilos y tienen un cartel y uno se acerca a hablarle si precisa. Cuando estábamos yendo a ver la danza vimos a uno de esos taxistas con un cartel que decía “Sexy Driver, Sexy Car, SexyPrices”. Me pareció muy gracioso e ingenioso, entonces le pedí sacarle una foto. Ahí nos quedamos charlando con el Sexy Driver y le preguntamos el precio para ir de nuevo a Kuta. Nos dijo 200.000 rupias. Preguntamos a otros y nos tiraron hasta 180.000. En la negociación con otro le dijimos que el Sexy Driver nos hacía buen precio y nos dijo que su auto era mejor, con aire acondicionado, blabla. Qué importa? Yo me voy con el Sexy Driver!! Jeje. Le dijimos al Sexy Driver que si nos daba el Sexy precio de 180.000 íbamos con él. Dicho y hecho!




Después delas danzas fuimos a Kuta con el Sexy Driver. En el camino nos contó sobre cómo cocinar comida balinesa. Muchas cosas que me explicó no entendí porque no sé mucho de cocina y el inglés del Sexy Driver no era muy sexy entendible, pero me acuerdo que dijo que los pescados buenos son los que se pescan con caña porque ahí es cuando el pescado pierde la sangre, cosa que no pasa cuando se pesca con red. También nos decía que si uno toca un pescado y es suave, no tiene buen sabor.

Luego hablamos sobre las distintas realidades de Indonesia, Australia y Uruguay. Nos contó que un sueldo promedio de una mesera horario completo es entre 1.000.000 y 1.200.000 rupias, aproximadamente entre 110 y 130 dólares. Nos contó también sobre el impacto que tuvo en el turismo las bombas que hubo en unos boliches en Kuta en el 2002; dice que el turismo volvió a crecer recién a partir del 2007. Dice que fue duro porque prácticamente toda la isla vive del turismo (o del arroz). Ahora en cambio dice que hay mucho turismo y que en alta temporada el sexy car no para jej

Remarcó varias veces su amor por la naturaleza y su deseo de irse a vivir al campo apenas su hijo termine el colegio, porque por ahora tiene que mantenerlo. Su mujer es cocinera pero a él no le gusta su comida porque es muy “artificial”; él usa ingredientes naturales. Nos preguntó si comimos comida típica de Bali y le dijimos que sí porque habíamos comidoNasiGoreng, pero dice que eso es comida china, que para probar la comida realmente local teníamos que ir a los mercados. Y le hicimos caso.


Se reía mucho y reiteradamente decía que la vida es hermosa y que le encanta. Por último nos contó que es músico y nos dijo que tenía videos en youtube. Ver



Pense que me hacia cuernitos, pero es la V de victoria que siempre hacen los asiaticos cuando se sacan fotos


Esa noche volvimos a Kuta y nos quedamos un par de días más. Salimos otra noche con unos amigos chilenos que habíamos conocido en Sydney, fuimos a un boliche llamado Skygarden que dan tragos gratis y comida entre las 10 y las 11. Lo disfrutamos a lo sudaca a full!

Al día siguiente nos fuimos a Ubud a quedarnos por unos días. Caminamos por las plantaciones de arroz, fuimos a un museo de arte Balinés y visitamos distintos templos. Un día alquilamos una moto y fuimos a la Elephant Cave, la cual no tiene elefantes. Seguimos un cartel para ir al “Big Temple” y nos desviamos un poco y terminamos en el medio de la selva jeje. En un templo más chico ahí nos agarra un viejo y nos “enseña a rezar”, nos hacía poner las manos juntas cerca de un incienso, después nos tiró un poco de agua y levantó un papel y nos pidió donación. Un ladronazo, no nos enseñó nada porque no hablaba un carajo de inglés y nos tuvo un minuto nomás. Sacamos unas monedas y nos dijo que no quería eso y nos fuimos jeje.





El predio de la Elephant Cave



Después fuimos a otro templo y ahí nos agarró otro viejo y él sí nos explicó. Nos dijo que el hinduismo tiene 3 dioses principales, uno que simboliza el agua porque sin agua no se puede vivir, otro simboliza la tierra porque es de donde sale la comida y otro simboliza el fuego porque es para cocinar. Todos los templos se decoran con al menos uno de los siguientes colores: rojo (fuego), amarillo (tierra) y blanco (agua). Nos dijo también que los dragones en los templos son porque defienden a los dioses. 




Al rato nos ofreció llevarnos a otro templo que era “a 200 metros”. Creo que le erró por un cero, porque caminamos como 30 minutos al final. Ahí había un templo del siglo XIII muy interesante y nos decía que los hombres de antes eran más fuertes entonces cargaban las rocas de las escaleras de a uno. Apenas llegamos, el viejo se va a las plantas a mear jeje. Ahí, al final del “tour” obvio que nos pide donación. Le dimos porque era buena onda y nos enseñó. Era gracioso como en el camino la gente le hablaba y se reían. Le deberían estar diciendo “vas a garcar a otros turistas!!” jeje.

Otra cosa interesante que nos contó es que a los balineses en general les gusta estar más blancos (o menos oscuros mejor dicho) porque significa que no tienen trabajos por los cuales tengan que estar al sol. El típico trabajo de estar al sol es cosechar arroz, por lo que quienes no lo hacen no se quieren broncear para no ser vistos como más bajos socialmente. Debido a eso y a pesar de haber 30 grados más una humedad inaguantable, se puede ver gente con pantalón largo y buzos!


Esas son las rocas grandes


El penúltimo día a la salida del supermercado escuchamos a dos chicas hablar español entonces nos pusimos a charlar. Eran Luciana, argentina y Paola, colombiana. Ellas se habían conocido ese mismo día en un tour y estaban tomando una cerveza cuando las escuchamos. Después fuimos a comer a la noche y como el último día llovió torrencialmente (es la estación húmeda en Indonesia, a diferencia del resto de los países que iremos) nos pasamos el día haciendo más nada que comer y tomar con ellas.

Luciana estaba viajando por Bali antes de ir a Australia a hacer temporada de vino con su novio; ya hizo temporada en Italia, Nueva Zelanda y otros lugares que no me acuerdo. Viajó por muchos lados (Sudeste asiático, NZ, EEUU, Europa, China, Perú, Bolivia, etc.).

Paola vive en Londres, donde hizo un MBA. Mientras estudiaba laburaba como mesera en eventos re top, entonces nos dijo que trabajó en eventos con Robbie Williams, la reina de Inglaterra, el Príncipe Carlos. Más o menos… le dije que yo había visto al negro Rada en persona para estar al mismo nivel..jeje. También trabajó en el estadio del Chelsea, en Wembley…Después nos hizo probar frutas del trópico, que ella conoce por Colombia. El mangostino es deliciosooo!

Paola nos contó que fue a ver al “gurú” de la película “Comer, rezar y amar” (en la película aparece un actor pero inspirado en este). Dice que el viejo tiene 99 años y que cobra 250.000 rupias (casi 30 dólares) por leer el futuro jej.

Un día estábamos con ellas tomando una cerveza en la calle y cuando pasaban turistas imitábamos a los indonesios y decíamos “transport”, “massage”, “cheappriceforyou” jej. La mayoría se reían, menos uno que se puso medio agresivo, no le gustó el chiste…

El primero de febrero volamos a Tailandia, justo el día en que había una gran ceremonia en Bali. Lamentablemente la perdimos, pero cuando sacamos el pasaje no sabíamos. Igual vimos en los días previos la preparación de las banderas balinesas, las cuales las arman con cañas, hojas y telas básicamente.

Las calles decoradas con las banderas

Ya estamos en Tailandia, estuvimos en la full moonparty… no tan cultural pero muy divertido jeje, en la próxima les contamos sobre eso…

Saludos y TerimaKasih (gracias en Bahasa Indonesio)!

pd: Abrazo grande a mi tio, Tia y primos