Mostrando entradas con la etiqueta Tailandia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tailandia. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de abril de 2012

TAILANDIA PARTE 3: CHIANG MAI

Por Felipe

Después de la locura de Bangkok nos fuimos a Chiang Mai, al norte de Tailandia, la cual es la ciudad más importante del norte. El viaje fue en night bus, por lo que nos ahorramos el hotel. El bus estaba ok y se pudo dormir algo, a pesar de ser tamaño asiático. Salimos a las 21 hs y llegamos a las 6.

Chiang Mai es una ciudad universitaria y en lo que refiere al turismo es famosa por la ciudad en sí y también por la diversidad de opciones de turismo aventura y cursos de masajes y cocina thai principalmente. El primer día, luego de almorzar, nos dedicamos a buscar distintas opciones de tours para probar algo de eso. Terminamos reservando un tour en el que había trekking, rafting y paseo en elefante. Luego de eso recorrimos un poco la ciudad, que básicamente tiene dos partes; la ciudad vieja dentro de una muralla que solamente quedan unas partes de ella (construida hace aproximadamente 700 años para defenderse de los ataques de Burma) y la ciudad nueva afuera de la misma. Recorrimos también los principales templos de la ciudad, que quedan dentro de la ciudad vieja.






Monje laburando




Panqueques, muy buenos!
A la noche recorrimos el night market que está bueno, aunque después de casi un mes en Tailandia terminan siendo las mismas cosas en todos lados jeje, aunque el mercado taba bueno, siempre los mercados nocturnos tienen algo especial para mi gusto.


El segundo día hicimos el tour. Nos pasaron a buscar temprano y arrancamos viaje. Éramos 12: una pareja de alemanes de nuestra edad, un yanquee de 30 y pico, una india y una tailandesa estudiantes de turismo, nosotros dos y 5 chinos. La gente en general buena onda, aunque los chinos naturalmente se separaban. En un momento Santi le preguntó al yanquee qué hacía y resulta que el loco es “satellite tracker”, más o menos jeje. Igualito a nuestros trabajos en Australia…

El tour estuvo bueno aunque algo trucho también. Al principio nos llevaron a una granja de orquídeas… una truchada! 3 flores locas y unas mariposas… Después fuimos a ver las tribus “long neck” pero nosotros no entramos porque nuestro paquete no lo incluía. Igual no nos perdimos de mucho según los alemanes y el yanquee, dicen que está re armado para el turismo y para vender. Dejo una foto de internet para mostrar qué es…


Luego anduvimos un rato en elefante.




Reclama comida

Después nos dieron el almuerzo que estaba incluido y era un pad thai que estaba muy bueno. Después hicimos el trekking que duró una hora aprox y llegamos a unas cataratitas que estaban bien y era perfecto para descansar un poco ya que hacía muuuuucho calor.



Para cruzar el rio
Terminamos con el rafting que por mi parte fue la razón por la cual quise hacer todo este tour. Estuvo bien, no fue tan agitado pero nunca lo había hecho antes así que me gustó. Por otro lado fue algo choreo porque nos dijeron que era una hora de rafting y con suerte fueron 35 minutos… Al final nos llevaron a conocer otra tribu, el guía nos habló un cacho pero lo único que se veía eran puestos de artesanías jeje, cualquier excusa para tratar de vender.

Esa noche salimos a tomar algo con Lucho y María (la pareja de argentinos que habíamos conocido al principio de Tailandia y nos encontramos en Bangkok) y nos terminamos acostando tarde, por lo que al día siguiente nos levantamos tarde y no hicimos mucho más que buscar precios para irnos a Laos.

Lucho jugando con el ninio
A la noche fuimos a un mercado que hay los domingos que atraviesa gran parte de la ciudad vieja, algo así como 10 cuadras, era enorme! Había de todo menos videntes, porque Santi quería que le leyeran el futuro pero no encontró a nadie jeje

Musica en vivo

El último día a la mañana yo hice Bungy Jump. Está increíble, es muy rápido pero es una ráfaga de adrenalina. Valió la pena. 



50 metros de altura
El laguito abajo
 A la tarde fuimos a un templo que queda arriba de una montaña. El templo está bueno, aunque después de haber visto varios templos parecen todos iguales jeje. Lo mejor fue la vista de toda la ciudad desde la cima de la montaña


La gente no le hace caso a los carteles..


En la última noche, antes de partir a Laos, me di un Thai Massage. Me habían dicho que por momentos te tiran mucho. Es tal cual, te tiran para un lado, pal otro, pero ta bueno, muy relajante y cuando te tiran te estiran los músculos recién masajeados. El masaje me lo dio una veterana. Cuando iba a pagar me dijeron que me sentara y me dieron un té… me quedé tomando té con 5 masajistas todas veteranas, me agarraron de nieto jeje. No me pude dar el foot massage que me dijeron que está bárbaro pero resulta que tenía algunos cortes en los pies (chancletas más patas de rana buceando). Ya habrá oportunidad en otro país.

A la mañana siguiente partimos viaje a Laos. Camino a la frontera pasamos por Chiang Rai y paramos 20 minutos en el White Temple, que es la principal atracción de esta ciudad.






Después de eso nos fuimos a la frontera, cruzamos para Laos…

El ultimo Pad Thai??
Laos al otro lado del rio
Saludos!!

jueves, 29 de marzo de 2012

TAILANDIA PARTE 2: BANGKOK

Por Santiago

Llegamos a la capital de Tailandia después de dos horas de ferry y diez de ómnibus. Después de buscar un rato conseguimos alojamiento en una guesthouse en una “soi” a pocos metros de Khao San Road (o mejor dicho, Caos San Road) por 400 bhats la habitación, con ventilador y baño compartido. (1 dólar = aprox. 30 bhats)  “Soi” se le llama a las calles angostas que salen de cada calle grande, y KSR es una calle de unas cinco cuadras que es el centro de la zona backpacker de la ciudad. Esta calle tiene actividad las 24 horas del día y en ella se puede encontrar de todo: venta de ropa y souvenirs, restoranes, bares, puestitos vendiendo comida tailandesa (buenísimo el Pad Thai en esos!), locales de masajes que llegan hasta la calle misma, taxistas y conductores de tuk-tuk buscando clientes, tipos ofreciendo ping – pong shows (más adelante hablaré sobre esto) y como en muchas otras partes de la ciudad, tipos bien vestidos que a cada paso te ofrecen hacerte un traje en una de las cientos de sastrerías que abundan en Bangkok. Todo esto condimentado con un mundo de turistas y, después de las doce de la noche, un montón de “ladyboys” (travestis).

Khao San Road
Esa noche fuimos a un bar  con Teresa, Clara y  Almu , tres españolas que conocimos esperando el ferry para salir de Kho Tao y que eran muy buena onda. Clara y Almu  habían venido por pocas semanas, aprovechando la licencia de sus trabajos y Teresa recién estaba en el principio de un viaje de seis meses alrededor del mundo, o al menos buena parte de él, para lo cual renunció a su trabajo en España. En el bar la música estaba a un volumen extremadamente alto, que dificultaba la conversación. Ahí me enteré que no era el único al que el volumen de la música en los restoranes o bares en Tailandia le parece una locura, ya que las españolas tenían la misma opinión. La ponen como si fuera un boliche, no importa la hora.


Al otro día fuimos a un mercado que está sólo sábados y domingos, que es enorme y donde venden de todo. Fuimos en tuk – tuk, que en su versión tailandesa, es un carro muy colorido, montado a lo que creo que es una moto, pero con dos ruedas atrás. Los conductores siempre te tiran un precio altísimo (después descubrimos que son mucho más caros que los taxis) que se puede regatear pero sigue siendo caro. Pero tenés la opción de que te lleven gratis o por poca plata, pero con “paradas”. Estas paradas son por lo general en lugares donde hacen trajes, o en joyerías. Si aceptás, tenés que entrar y hacer como que estás interesado en comprar algo. El conductor te espera afuera (si tenés suerte) y te lleva a tu destino, o a la próxima parada, depende del arreglo. Por cada persona que llevan, los conductores reciben vales de nafta. En ese primer viaje paramos en una sastrería pero casi no nos esforzamos en pretender que queríamos comprar algo, porque nos parecía ridículo. Hablamos un poco con los vendedores y al rato se dieron cuenta que no compraríamos nada y nos fuimos. El viaje en tuk – tuk está excelente, ya que es abierto, va rápido, y se mete en lugares donde los autos no pueden.

Finalmente llegamos al mercado, donde venden ropa, pasando por flores y comida, hasta perros, loros, peces y gallos. Probamos el agua de coco, que no nos gustó y comimos algo ahí. En un momento íbamos caminando y Felipe me toca y me dice “Santi!”, y al mirar alrededor veo que todo el mundo estaba como congelado y en silencio, como si alguien hubiera apretado un botón de “pausa”. Los únicos que nos movíamos y hablábamos éramos nosotros. Nos quedamos quietos y entendimos lo que pasaba. Se escuchaba una música y una señora que estaba cerca nuestro cantaba, lo que nos hizo acordar que habíamos leído que en Tailandia es común que en ciertos lugares y a ciertas horas pasen el himno o la canción del Rey y todos paran de hacer lo que estaban haciendo.

Cuando salimos del mercado, empezamos a caminar para buscar un taxi o tuk – tuk que nos llevara de vuelta a Khao San Road, cuando de repente pasamos frente a una obra en construcción donde una mujer nos para y nos invita a “entrar” a un evento que se desarrollaba al aire libre, casi en la vereda. Nos dijo que había “free beer” y nos miramos con desconfianza. Después de pensarlo un poco entramos.

En el evento había una banda de tailandeses imitadores de los Beatles. La mayoría de la gente que había eran tailandeses de más de 65 años.. Tomamos una cerveza, mientras nos traían comida muy rica. Se nos acaba la cerveza y dudamos en ir a buscar otra porque ya nos veíamos teniendo que pagar la cuenta de la comida y las cervezas al final. Ahí fue cuando nos ven con los vasos vacíos y nos dicen si queremos más cerveza, por lo que comienzo a pararme para ir a buscar más, a lo que la mujer que nos había invitado a entrar me grita que me siente, y que ella me traía. A los pocos minutos apareció con dos vasos llenos de Heineken.

El resto de la tarde noche nos pasamos tomando y comiendo gratis, escuchando a los “Thai Beatles”, que eran excelentes imitadores. En un momento los más veteranos se fueron y quedamos nosotros con un par de tailandesas que eran amigas de la que nos ofrecía todo, una pareja de españoles muy divertidos y que chupaban como locos, y unas inglesas que cayeron después y que al principio eran tan incrédulas como nosotros. Resulta que la obra en construcción va a ser un shopping y que estos eventos son para acercar a la gente al mismo, y los harán por lo menos hasta la inauguración. A eso de las diez de la noche Paul, John, George y Ringo se cansaron de tocar, por lo que terminó el evento. Después terminamos yendo a un boliche con las tailandesas y los españoles. Realmente Bangkok nos recibió excelentemente, y lo que empezó como una ida al mercado, terminó siendo una noche tremenda y gratis.

De izquierda a derecha: la organizadora que nos invitó las "free beers", la española,  Felipe, una que trabajaba ahí y el español

"Los Beatles"
Al día siguiente caminamos mucho y llegamos a una zona céntrica donde hay cuatro shoppings enormes. Tres de ellos se llaman “Siam”; uno “Center”, otro “Discovery” y el otro “Paragon”. Estos tres tienen tiendas como Louis Vuitton, Cartier, Gucci, entre muchas otras. En frente de estos está el MBK, que ese día no entramos, pero que vende cosas truchas. Entre medio pasa el “skytrain”, un tren elevado que recorre gran parte de la ciudad.




Después de recorrer un rato los shoppings nos fuimos en búsqueda de un bar en la azotea de un edificio muy alto que sabíamos que existía por la película “Hangover 2” y por la guía Lonely Planet. Creo que hay varios, pero nosotros terminamos en uno que queda en un piso 59. Ahí arriba hay un restorán y un bar, los que tienen código de vestimenta. Nosotros estábamos de bermuda y chancletas, ya que habíamos salido temprano a caminar. Pensamos que no podríamos entrar, pero nos dieron pantalones y zapatos y pasamos.

La vista de esa enorme ciudad es impresionante. Muchos rascacielos y luces por todos lados. Estaba lleno de gente muy bien vestida cenando, ya que eran las ocho de la noche. Nosotros habíamos ido con la idea de tomar una cerveza al menos, pero al ver que los precios eran cinco veces más altos que 59 pisos más abajo, dimos una vuelta, apreciamos la vista un rato y nos retiramos sin haber gastado un centavo. Salimos y nos tomamos un taxi de vuelta al caos donde vivíamos; el viaje de ocho kilómetros costó 80 bhats, una ganga!

Al día siguiente nos tomamos otro taxi hasta la embajada de Vietnam, para sacar la visa. A diferencia del resto de los países a los que fuimos o iremos, no tiene Visa On Arrival. Al ser lunes, el taxi demoró más del doble que la noche anterior al volver del bar, que queda bastante cerca de la embajada. Jamás vi embotellamiento más grande que los que vi en Bangkok; estuvimos una hora para recorrer 8 kilómetros.


Después del papeleo y de pagar 1800 bhats nos tomamos el subte hasta Chinatown, donde fuimos a un templo budista (son muy lindos pero ya nos tienen un poco hartos los templos, por lo que estamos pensando abstenernos de entrar a ninguno más hasta Angkor Wat) y después al centro del barrio. Es la Chinatown más grande e impresionante en la que estuve. Enormes carteles de neón en chino cuelgan de altos edificios en una calle ancha y muy transitada, mientras que en las perpendiculares hay cientos de puestos que venden sobre todo comestibles, y una marea de gente, entre locales y turistas. Al igual que muchos mercados que visitamos, Chinatown es un desafío a los sentidos, sobre todo el olfato. Hay una mezcla de olores fuertes, desde  el de pescado, hasta el del incienso. A mi me gustó mucho Chinatown, ya que a veces está bueno sentir ese desorden y ruido. Khao San Road también tiene eso pero es por y para el turismo, mientras que lo de Chinatown es más real, ya que la gran mayoría de la gente que había eran chinos o tailandeses, comprando o vendiendo, dentro de sus rutinas.


Chinatown


Esa noche nos quedamos en Khao San Road, donde conocimos a tres uruguayas, Pilar, Noelia y Majo, que estaban en los últimos días de su viaje de dos meses por Tailandia. Después de hablar mucho y tomar varias cervezas, nos llevaron a comer lo que ellas consideran el mejor Pad Thai de Tailandia, en un puesto en un extremo de KSR. La verdad que era excelente, y desde ese día en adelante comimos al menos una vez por día el Pad Thai de esos puestos callejeros. Además de estar muy bueno, es barato (de 25 a 50 bhats, depende si tiene alguna carne, si tiene huevo, o si es solo verduras), rápido y limpio, y esto lo digo porque vimos cómo se hace. Después nos encontramos con Lucho y María y nos quedamos todos tomando cerveza y charlando hasta tarde.

Era el final de un día increíble que simboliza lo que ha sido el viaje por Asia hasta ahora: visitar lugares que nunca pensamos que conoceríamos a la vez que conocemos gente interesante casi sin esfuerzo, con quien compartimos anécdotas, historias de viaje y planes. No es que intentemos buscar gente, sino que sin saber bien cómo terminamos compartiendo un par de días con personas nuevas, con quienes a veces nos volvemos a cruzar en otro lado, o a quienes después sólo vemos en Facebook pero formarán parte del recuerdo del viaje. Algunos estuvieron en Australia o Nueva Zelanda trabajando como nosotros, otros renunciaron a sus trabajos en plena crisis económica en su país para irse a dar la vuelta al mundo como Teresa, otros están de licencia de sus trabajos como las uruguayas pero lo que une a todos es la pasión por viajar, conociendo lugares y personas nuevas

Al día siguiente planeamos ir a recorrer un templo muy grande y colorido y a ver dos budas, el parado y el acostado, ambos dorados y de varios metros de largo. Cuando estábamos caminando hacia el templo, conocimos a dos personajes que nos llevarían por un camino peligroso y casi sin retorno: Amparo y Javiera, dos chilenas diabólicas, que lo primero que nos dijeron fue “acompáñennos a un ping pong show hoy!”. Pasamos el día con ellas, yendo al templo y a los budas, mientras escuchábamos sus ruegos para que las acompañáramos porque les daba miedo ir solas. Nosotros habíamos decidido no ir a uno de los shows, porque no nos interesaba y nos parecía desagradable, inmoral e incompatible con nuestra intachable condición de caballeros pero después de escuchar sus constantes quejas accedimos, cometiendo un error que casi nos cuesta la vida. 







Para los que no saben, un ping pong show consiste en varias “señoritas” que realizan distintos trucos con la vagina, y se llaman así porque uno de los clásicos involucra pelotas de ping pong.

Llegamos al área donde están todos los lugares donde se va a ver los shows, y tras rechazar varios porque eran más caros de lo que queríamos pagar, aceptamos entrar a uno en el que sólo debíamos comprar una cerveza chica cada uno (100 bhats). Aclaramos esto mil veces con el tipo, para estar seguros y no tener ninguna sorpresa que significara pagar más que eso. El tipo nos juró que no tendríamos que pagar más que eso, por lo que entramos.

Sin entrar en detalles, el show es una de las cosas más bizarras que vi en mi vida, pero sinceramente me esperaba algo más impresionante. Igual, supongo que como en casi todo, la calidad depende del precio. Hay shows que salen 600 bhats que se supone son “mejores”, por decirlo de alguna manera.

Después de estar un rato adentro, notamos que cada vez que un grupo de personas se acercaba a la “caja” para pagar e irse, había un pequeño tumulto y discusión entre ellos y las cuatro o cinco mujeres que cobran (no son las mismas que hacen el show!), aunque no llegaba a escándalo. En uno de esos el Gato se acerca para ver qué pasaba y una de las mujeres lo aleja, como para que no se metiera ni viera qué pasaba. En ese momento nos dimos cuenta que la salida no sería fácil. Decidimos tener los 400 bhats juntos, de antemano, para pagar a irnos lo más rápido posible.

Cuando se fue el grupo que estaba discutiendo, nos dicen a nosotros que paguemos. Vamos hacia donde estaban las mujeres y vemos una “cuenta” (un papelito escrito a lapicera) que decía 6400 bhats!!! Les decimos que no, que habíamos dejado bien en claro que no pagaríamos más de 100 cada uno. Nos bajaron la cuenta a 4000 bhats, pero seguimos diciendo que no. En ese momento se armó un quilombo legendario. Ellas cinco gritaban y empujaban exigiendo plata, nosotros gritábamos arriba de ellas que nos estaban cagando y que no pagaríamos más que 400, mientras subían la música para que el resto de la gente no escuchara lo que sucedía. En eso saco los 400 bhats y los pongo arriba de la mesa, esperando que eso calmara las fieras, pero no, seguían gritando, empujando, clavándonos las uñas, en fin, actuando muy agresivamente.

Nos siguieron bajando el monto pero nosotros cuatro seguimos firmes en nuestra negativa. Ellas se iban alterando cada vez más, el griterío aumentaba y en eso la que parecía la líder, con unos ojos “celestes” de mirada realmente psicótica, agarra el celular y me grita “I will call the mafia!”, a lo que le contesto que llamara a quien quisiera, pero que no pagaríamos más. La mina sigue repitiendo eso y el Gato le dice “I will call the Tourist Policy”, frase que después que pasó el momento nos hace cagar de risa. Primero porque no creo que haya nada menos intimidatorio que la policía turística, y segundo porque en el fervor de la pelea, dijo “policy” en vez de “police”.

Lo único que queríamos era irnos, pero la puerta estaba cerrada y con gente bloqueando el paso. Si realmente caía la mafia estábamos muertos jeje. Al final, nos dicen que pagáramos 400 bhats, y aunque era mejor que 6400, yo seguía diciendo que no. Me dicen que querían 400, lo que nos habían dicho abajo, pero yo le decía que ya les había pagado, cuando había dejado la plata en la mesa en frente a la líder. Ahí se enfurece y me grita que a quién le había pagado, que a ella no le había dado nada y que llamaría a la mafia. Yo no podía creer que fuera tan mentirosa y buena actriz, y veo al Gato que saca 400 bhats y se los da. No entendía nada y no podía creer que mis compañeros se estuvieran rindiendo tan cerca del final. Entre gritos, música alta y amenazas de llamar a Superman y los Cazafantasmas, Javi me dice que ella había agarrado la plata que yo pensé le había dado a la loca, y que se la había dado a Felipe, para que no quedara boyando en la mesa y desapareciera. Ahí entendí, y entre más gritos, empujones e insultos nos abrieron la puerta y salimos.

Una vez abajo no podíamos creer lo que habíamos vivido los cinco minutos anteriores, agradecimos que hubiera terminado y nos cagamos de risa por un largo rato. Felipe contó lo de la “tourist policy”, ya que arriba era muy difícil escucharnos, y nos reímos más.

Entre los cuatro llegamos a la conclusión de que la gran mayoría de la gente, cuando ven la altísima cuenta, se quejan, discuten un poco, las locas le bajan el monto, tal vez discuten un poco más, le bajan otro tanto, pero terminan pagando mucho más de lo convenido anteriormente. Ese es el modus operandi del lugar. Pero las minas se ve que no esperaban encontrarse con cuatro “sudacas” dispuestos a morir acribillados por la “mafia” tailandesa antes que pagar un bhat más, por eso resultó en esa batalla campal que ninguno de los cuatro jamás olvidará. Un rato después nos tomamos un taxi que nos llevara a KSR, lejos de las locas y la mafia.


El día siguiente lo pasamos con las chilenas dando un par de vueltas por la ciudad, hablando de nuestra épica victoria de la noche anterior y recorrimos el shopping de cosas truchas. Esa misma noche nos fuimos a la terminal de ómnibus de Bangkok (debe ser el doble de grande que el aeropuerto de Carrasco!), para partir hacia Chiang Mai, en el norte de Tailandia. Ese fue el útimo de nuestros seis días en Bangkok, que no es tan loca como la muestran en “Hangover 2”, pero que sin dudas no está muy lejos.. 


Javiera y Amparo, "las chilenas diabólicas" con Felipe

sábado, 25 de febrero de 2012

TAILANDIA PARTE 1: ISLAS DEL SUR

Chau Bali y vuelo a Phuket, sur de Tailandia. Llegamos al aeropuerto e íbamos a tomar un bondi que pasaba cada una hora que salía 80 baths hasta el centro a unos 40 km aprox. (1 dólar  = aprox 30 baths). Esperando el bus conocimos a una pareja de argentinos: Lucho y María, quienes habían estado casi dos años entre NZ y Australia. Al final tomamos un taxi por 100 baths cada uno con un grupo de gente. Nos dejó en el centro de Phuket y ahí fuimos con la pareja de argentinos a una guest house (hotel pero más rústico) donde se filmó parte de la película La Playa. Pasamos una noche en Phuket nomás porque queríamos ir a Ko Phi Phi, una isla al sur que nos habían pintado como espectacular.

Nos tomamos un barco a Ko Phi Phi. El barco era del estilo de los Buquebus aunque mucho más chico (igual dicen que son de López Mena). Estando en el barco, en un momento fui al baño, el cual tenía tranca de adentro y de afuera. Algún chistoso me trancó de afuera jeje. Estuve como 10 minutos encerrado esperando que a alguien se le ocurra ir al baño. De a ratos golpeaba un poco, y en una de esas un flaco me escuchó y salí jeje.

Apenas llegamos empezamos a buscar alojamiento y resulta que estaba casi todo lleno. Al final nos quedamos en un cuarto totalmente pésimo pero caro. Resulta que en los días previos a la Full Moon Party, la cual es en Ko Phangan, mucha gente va a Ko Phi Phi, entonces explota.


El primer día en Ko Phi Phi probamos el Pad Thai, plato típico de Tailandia, que son noodles fritos mezclados con verduras, huevo y alguna carne a elección (pork, beef, chicken, seafood, etc.). Delicioso!! Hoy a más de 20 días en Tailandia seguimos comiendo Pad Thai casi a diario.


Pad Thai
Después de comer nos fuimos a la playa que es increíble y ahí conocimos a unos argentinos que después nos quedamos tomando mate. En Phi Phi de a ratos te sentís como si estuvieras en Buenos Aires: lleno de argentinos! Se armó un grupito y de noche fuimos a ver Boxeo Tailandés, que es como el boxeo regular más patadas y codazos. En ese lugar podía pelear gente del público. En una subieron dos flacos que eran amigos entre sí y se dieron de bomba. Típico que habrán ajustado cuentas de alguna mina que uno le robó a otro o algo así jeje. Una holandesa de nuestro grupo de gente subió y se armó terrible hinchada con vuvuzela y todo jeje. Al final pelean dos “profesionales” que se la dan pero para mí está algo armada porque a veces saltaban mucho… Después todos nos preguntábamos si estaba arreglado o no… qué importa? Tuvo bárbaro igual!

Ring de Muay Thai


En Phi Phi estuvimos tres noche, donde la fiesta es en la playa y está increíble! En los bares de la playa se puede trabajar como animador; trabajás 5 horas invitando gente a tu bar, metiendo onda mientras hacen los juegos con fuego en la playa y bailando en la tarima. Ese “duro trabajo” es a cambio de algo de guita y tragos. Conocí algunas personas que están hace como 6 meses así. No te da para ahorrar pero sí para mantenerte en lo más cercano que he visto al paraíso. No descarto hacerlo cuando me quede corto de guita…


Un amigo alemán en un "monumento" en el boliche jeje que lindo...


El segundo día hicimos un tour con la pareja de argentinos que nos llevaba por los alrededores de la isla, yendo a una playa con monos, a un lugar a hacer snorkel y a Maya Bay (la playa de la película La Playa). Nuestro barco era chiquito, pero cuando nos estábamos yendo mucha gente de otro barco se subió al nuestro porque el de ellos era muy grande entonces no podía quedarse cerca de la orilla. Llevamos a esa gente a su barco y ahí nos invitaron los de la empresa a ir con ellos (eran los dos barcos de la misma empresa). Al principio dijimos que no, estábamos bien en el otro, era lindo. Luego mencionaron “free bbq” y saltamos todos! En ese barco terminamos saltando del techo. No sé cuántos metros es pero me sentía como Mr. Bean cuando no quiere saltar. Al final salté y estuvo impresionante. Santi y Lucho también saltaron.



Acá hicimos snorkel




En esa isla viven 6 personas en esas chozas

Los Long Tail Boats








Santiago en Maya Bay

Al día siguiente fuimos en kayak a una playa increíble en otra parte de la isla. Pasamos un rato ahí y después nos preparamos para la última noche en Phi Phi. 





Luego de salir y dormir 3 horas nos fuimos a Ko Phangan. El camino fue largo y con varios cambios de medio de transporte: ferry hasta Krabi, camioneta hasta una terminal, otra camioneta a otra terminal, bondi hasta un puerto, ferry hasta Ko Phangan y camioneta hasta Haad Rin, la parte de la isla donde es la Full Moon Party. Pfff!

Cuando bajamos de la segunda camioneta porque teníamos otra espera en una terminal, nos encontramos con Sebastián Fernández, aunque no el jugador de fútbol. Seba es amigo de Santi de Uruguay. Él estuvo en NZ con su amigo Paco y ahora coincidimos todos en Phangan para la Full Moon. Se armó entonces una línea de 4 uruguaya en la Full Moon jeje.

Sebastián, Santiago, Felipe y Paco

En Haad Rin nos quedamos en un hostel el cual no era convencional. El cuarto de arriba, donde estaban Sebastián y Paco era algo común, pero abajo era una local de masajes (masajes comunes, no “happy ending”) con las masajistas y algunos nenes en la vuelta.


Me quería comer los auriculares jej
La primer noche ahí fuimos a una pool party. El resto de las noches fuimos directamente a la playa.  El 7 era la Full Moon Party, entonces de a poco va llegando la gente y cada vez hay más fiesta, más locura y más descontrol. Imaginen el descontrol que fuimos a comer a un lugar y en la mesa había tarjetas de clínicas que decían algo así como “ojalá que no nos precisen, pero sino estamos ubicados aquí” con un mapita. Era a una cuadra de la playa jeje.

Básicamente la Full Moon es una gran fiesta en la playa (dicen que van aprox 10.000 personas en alta temporada, la cual es ahora). A lo largo de la playa hay barras y bares, y entre medio de ellos hay puestos que te venden de todo; artículos luminosos tipo sombreros, collares, pinturas, etc. Hay también decenas de puestos de “buckets”, que son baldes en los que te ponen hielo más un tipo de alcohol (vodka, whisky, ron, etc.), Red Bull y alguna “soft drink” (Coca, Sprite, Fanta) o jugo de naranja. Al pedir uno hay que tener cuidado porque de alguna forma te tratan de distraer entonces te ponen algo en botellas abiertas o un alcohol de menor calidad al que pediste (un vodka tailandés en lugar de Smirnoff por ejemplo).

Otro tipo de puestos que hay son de comida. Te venden brochettes, sanwiches, pizzas, tostadas con queso, Pad Thai, etc. Como la fiesta es tan larga terminás comiendo de todo a lo largo de toda la noche. Todo es riquísimo!

Los colores fluorescentes dominan la fiesta. Casi toda la gente está vestida con ese tipo de colores y además pintados los brazos, piernas, cara, pecho, espalda con pinturas. Lo típico es pintarse la bandera de tu país más alguna otra cosa. En mi caso me pinté Uruguay y la bandera en mi brazo izquierdo, unas figuras raras que me pintó una mina del hostel en el brazo derecho y en las piernas me puse “Same Same”, que es una frase típica de acá, porque los asiáticos cuando quieren decir “Same” lo dicen dos veces, entonces ves remeras con la frase y se jode mucho con eso. Santi se pintó la bandera de Uruguay nomás. Recomendación: no esperen varios días para sacarse la pintura, cuesta mucho más jeje.


En los bares hay juegos con fuego. Primero hacen malabarismos y después hay juegos para que la gente se prenda, se divierta y hasta se queme un poco jeje. Más adelante en esta entrada les cuento sobre mis resultados con el fuego… La siguiente foto no es del día de la Full Moon sino del siguiente, a la Full Moon nadie quiere llevar cámara, es peligroso.




A grandes rasgos la fiesta es extremadamente divertida y loca, pero también hay que ser realista y contar las cosas malas. La guía Lonely Planet (mi biblia al viajar) cuenta que por un lado hay casos de gente que quiere comprar marihuana y los vendedores están arreglados con la policía, lo cual puede terminar en que uno tenga que pagar grandes coimas a la policía, y si no tiene plata termina en cana. Otras cosas que comúnmente pasan es que gente vaya a nadar muy en pedo y se corte porque la playa tiene muchas piedras (doy fe de eso, y no en pedo). También se habla de muchos carteristas y pickpockets, por lo que hay que tener cuidado. En nuestro caso llevamos solamente cierta cantidad de plata que sea suficiente para comprar lo que quisiéramos comprar y si nos lo robaban no pasaba nada. Por suerte no pasó nada malo.

Además, es algo asqueroso ver a todos los hombres meando en el agua en la orilla, y también a algunas mujeres aunque ellas un poco más alejadas por la forma en que tienen que mear. Creo que fui el único gil que buscó un baño al principio jeje.

Por último, luego de la fiesta la playa es un desastre, botellas y buckets por todos lados, también pajitas (por cada bucket te dan como 4 pajitas). También quedan decenas de “cadáveres” humanos que alguno capaz que sigue ahí…

Igual si uno tiene cierto control puede pasar bomba y disfrutar la fiesta que está excelente. En mi caso terminé a las 9 de la mañana haciéndome amigo de un grupo de ingleses y canadienses sentados en la orilla. Uno de ellos era “el tigre”, un canadiense de más de 30 años que estuvo 3 días disfrazado durante día y noche y era un personaje muy gracioso. Prácticamente todo el mundo lo conocía. Estuvimos un rato ahí sentados y una de las chicas fue a comprar protector solar y cervezas y seguimos tomando un rato, mientras que el tigre nadaba y sacaba prendas de ropa del agua (shorts, remeras, musculosas y hasta alguna tanga jeje). En una agarra un short de mina y me dice que me lo ponga. Al tigre no le pude decir que no, terminé volviendo con un short corto rosado arriba del mío... Después en otro momento saca unos lentes de sol que eran de él y dijo que era la segunda vez que en la misma noche los recuperó. En fin, si uno termina a las 9 y pico tomando cerveza con un tigre, seguro fue una noche divertida! Jeje

El final de la noche de Santi no fue tan bueno. Llegó al hostel y su cama estaba vomitada. Tuvo que pedir sábanas nuevas y al día siguiente lavar mucha de su ropa.

Luego de 3 salir noches en Phi Phi y 4 en Phangan, nos fuimos a Haad Yao, una playa también en la isla de Phangan pero mucho más tranquila. Nos quedamos en un bungalow en la playa y nos dedicamos a descansar, meter playa, comer y dormir. Con casi todos los que hablabas en Haad Rin te decían que después de esos días iban a meter algo tranqui. Es así, la Full Moon hay que vivirla intensamente (a full) y luego recuperarse jeje.

Haad Yao es además una playa donde hay muchas familias. Puedo asegurar esto porque estaba durmiendo en la playa y de repente me despierto con dos nenes que me estaban tirando arena arriba jeje

Después de dos días en Haad Yao nos fuimos a Koh Tao, donde queríamos hacer buceo. Teníamos un contacto de un instructor que hablaba español. Lo conseguimos mediante Luciana, una argentina que conocimos en Bali. Antes de ir le mandamos un mail al instructor, Sebastián Ceriani, quien resultó ser uruguayo (Luciana no nos había dicho de donde era porque ella no tuvo el curso con él sino con una mujer de la misma empresa que era española).

Sebastián es de Montevideo y hace cuatro años que vive en Tailandia. Antes vivió más de 20 años en España, por lo que su acento era una mezcla entre el uruguayo y el español. La otra instructora es Gemma, catalana (que quede claro que catalana y no española, sino nos mata!) y novia de Sebastián.

El curso es el llamado Open Water de la empresa PADI. Con este curso uno está capacitado para bucear en cualquier parte del mundo. Fueron 4 días. El primero fueron unos videos teóricos, el segundo piscina y teórico, el tercero más teórico y las primeras dos inmersiones (12 metros), y finalmente el cuarto día otras dos inmersiones (18 metros). No tenemos fotos de buceo porque saliá carísimo y nos emboló jeje, y además somos tan giles que tampoco llevamos las cámaras para sacar fotos en el barco al menos.

Luego del curso nos quedamos dos días más en Koh Tao para poder salir más libremente ya que mientras hacíamos el curso no salíamos porque nos teníamos que levantar muy temprano y con lo que salió queríamos aprovecharlo a full. Metimos otras dos noches de joda en la playa (hay algo mejor que boliches en la playa??) y después nos fuimos a Bangkok. En la última noche el imbécil de Santiago perdió la llave y la recepción abrió recién a las 8, mientras que para ir a Bangkok teníamos que levantarnos a las 9. Terminamos durmiendo en la arena, un desastre. Como con Santi nos disputamos día a día quién es más imbécil, a los dos días me tocó perderla a mí en Bangkok jeje

Bangkok? El slogan de la ciudad dice que es “City of life”. Confirmado. Hay mucho que contar que lo haremos en la próxima.


PELOTUDO 8: JUGANDO CON FUEGO

Desde el principio me tentaron los juegos de fuego. Al principio estaba como espectador. Al rato me encontré con una holandesa que habíamos conocido en Phi Phi y me dice de saltar la cuerda juntos. Fuimos y saltamos hasta que se acabó el fuego y todo. Primer experiencia: muy buena. Eso fue el día anterior a la Full Moon

Al día siguiente fui a saltar de nuevo y no me fue tan bien, fui un desastre saltando la cuerda jeje, me quemé pero igual no es nada, solamente te quema un poco los pelos de las piernas, no pasó nada.

El día post Full Moon salté y de nuevo sin suerte; salté en grupos y  si el de al lado la toca ya pierde uno también. En alguna la pifié yo, en otras algún otro. Ya está, no más saltos a la cuerda… pero el jugar con fuego no se acaba…

Había también salto alto, saltando una vara con fuego. Estuvo como 10 minutos en un nivel que era fácil. Eso lo superé tranquilamente y así también la mayoría.


Al rato subieron a una altura que se veía imposible y prácticamente lo era para gente no profesional como nosotros. Quien lo saltara se llevaba un bucket nada más y nada menos…

Ya desde el escalón anterior me preguntaba por qué todos saltaban de cabeza o levantando las piernas y nadie de espalda como vemos en los Juegos Olímpicos. Cuando lo subieron a esa altura casi imposible fuimos solo 5 los "valientes" (o idiotas?) que se animaban a saltar. El primero quiso hacerlo saltando levantando las piernas y se lo morfó con el estómago. El segundo fui yo y lo hice de espalda. Pasé con la espalda, la cola, las piernas y al final lo toqué con las chancletas que las tenía enganchadas en los tobillos (para no perderlas…), tambaleó un poco y ahí terminó cayendo. Al caer me di cuenta por qué nadie saltaba de espalda: a diferencia de los Juegos Olímpicos, no hay colchoneta, entonces caes de espalda y te hacés pelota! Estuve un par de días con dolor de espalda jaja. Igual no me arrepiento, el salto fue muy bueno y a pesar de haberse caído apenitas al final me dieron el bucket!

Los dos siguientes también fueron paupérrimos como el primero. El último en saltar fue Sebastián, que saltó de frente. Metió terrible salto y tocó apenitas al final y la vara se cayó después de tambalear. Igual también le dieron el bucket.


Con los buckets ganados por saltar

Esto es todo por hoy. Abrazos para todos!! Felipe